Tú no eres frágil, tus objetivos sí

Percibo una gran frustración en muchos de mis alumnos y en no pocos de mis compañeros de trabajo. Por un lado tienen buenas intenciones para cambiar y mejorar. Por otro, viven con la sensación de que fracasan constantemente. Sé que lo intentan y que lo llevan intentando mucho tiempo. También sé que que todavía no se han rendido, pero ellos mismos reconocen que “abandonan muy pronto”.  Hoy, con el curso ya terminado y con la oportunidad de poder pensar sobre el asunto con tranquilidad, quiero presentar una razón -una de ellas- y una solución para que esa sensación vaya a menos poco a poco:

Objetivos frágiles: de blanco/negro a mejor/peor

De las muchas cosas que he aprendido de mi maestro en GTD José Miguel Bolívar, está la necesidad de empezar con buen pie. Los principios deben ser buenos. En ocasiones el error está en la misma línea de salida, antes incluso de ponerse en marcha. Normalmente no ponemos en duda que lo que queremos conseguir podría no estar bien “enunciado”. Es más, lo más frecuente en que ni siquiera nos paremos a pensar (o mejor aún, a escribir) lo que en realidad perseguimos.

Ya comentábamos el otro día que las buenas intenciones son necesarias pero no bastan para conseguir resultados.

Así que para ayudarte a conseguirlos, te animo a diferenciar dos tipos de objetivos:

  1. De sí/no – blanco/negro: apuntarme a la academia de baile. No son interpretables. No dependen de una sensación subjetiva. O estás apuntado en la academia o no. No hay medias tintas. Cualquiera lo puede comprobar. Bolívar los llama de VALOR.
  2. De escala mejor/peor – avance/retroceso:  organizarte mejor o estudiar más. Son subjetivos y están sujetos a una interpretación diferente en cada momento. Puedes mejorar o empeorar en ellos y son más cambiantes. Es difícil que alguien desde fuera “los vea” si no pasa el tiempo suficiente contigo.  Bolívar los llama de RANGO o elásticos. En ellos es recomendable establecer una escala de 0 a 10, establecer en qué punto estás y decidir en qué punto te gustaría verte en un tiempo determinado (semanas o meses). Si no tienes muy claro dónde te encuentras puedes pedir la opinión sincera de las personas con las que más te relacionas y que mejor te conocen.  No te pongas límites temporales muy rígidos. 

Ejemplo: Pasar de “1 a 5” en los días que hago las tareas escolares en la segunda evaluación es mucho más efectivo que estudiar más.

Para comprobar que te vas moviendo del 1 al 5 es importante que lleves registro de tus progresos. En algunos casos, si no medimos no podemos mejorar. En tu agenda, puedes marcar en verde las tareas que has hecho y en amarillo las que no. Pronto te darás cuenta de que ver más verde te hace sentir mejor. Y sentirte mejor haciendo lo que tienes que hacer ya sabes que no tiene precio.

Seguiremos profundizando en estas cuestiones.

Espero tus comentarios.

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