GTD para jóvenes 2 – Últimas decisiones

Parece que se está haciendo un poco largo esto de decidir, ¿verdad? Creo que tienes razón, pero te aconsejo que no te bajes del barco ahora porque la orilla ya está a la vista. Si te quedas, puede que te ahorres un buen remojón. Sólo quedan unos pocos ejemplos más para finalizar esta parte de nuestro nuevo libro de instrucciones con el que, recuerda, quieres conseguir tres objetivos:

  1. Aprender a organizarte mejor.
  2. Acercarte más a tus objetivos.
  3. Vivir con más tranquilidad.

Decir las cosas es fácil. Hacerlas es difícil. Entender que es mejor tener un sistema que nos ayude a decidir mejor es fácil, y hasta bonito, pero llevarlo a la practica es otra cosa muy distinta. Es difícil, pero te aseguro que merece la pena. Hay mucho estrés y ansiedad que nos podemos evitar a nosotros mismos. También hay muchas cosas deseables que podemos llegar a vivir si adquirimos los hábitos adecuados ¿Lo seguimos intentando?

(Lo que sigue hasta el final del paréntesis te lo puedes saltar. No es más que una parrafada prescindible. Aun así, si la lees, mejor:

Te escribo estas líneas durante la primera semana de 2020. Acabamos de dejar atrás Nochevieja y los momentos de los propósitos de año nuevo. Ya sabes, eso de “al año nuevo le pido…” o “este año seguro que…”. Todas las personas nos han deseado lo mejor para el tiempo que empieza e incluso algunas nos han preguntado qué le pedimos a la nueva década o qué deseamos hacer o conseguir antes de que llegue el 2021. Son jornadas de buenas intenciones, de deseos reales de cambio y de creerse capaz casi de cualquier cosa. Euforia y alegrías que suelen durar poco, porque muy pronto llega el día de volver a clase o al trabajo. Mismas caras de profes aburridos, mismas tareas sin sentido, mismos exámenes. Enseguida estamos en febrero, marzo o abril. Nos comemos la primera parte del año nuevo, que ya no es tan nuevo, y vemos que en muchos aspectos de nuestra vida estamos en el mismo punto que antes. ¿Y sabes por qué ocurre eso? Porque funcionamos con el mismo sistema, porque nuestros hábitos a la hora de gestionar y organizar las cosas de nuestra vida siguen siendo los mismos que el año pasado. Si seguimos haciendo lo mismo lo más lógico es esperar los mismos resultados. Mismos hábitos, mismos resultados, mismo desánimo. Si sigo plantando manzanos no puedo recolectar naranjas, por poner un ejemplo sencillo para ayudarte a entender la lógica del asunto. Lo que te propongo en esta serie de entradas en el blog es una alternativa real para gestionar tus cosas de una manera diferente. La idea es acercarte con más garantías a esos cambios que quieres ver en tu vida y que año tras año se resisten. Estás a tiempo. Esa alternativa existe y se puede aprender. Se llama GTD (Getting Things Done) y también es válida para ti, si estás dispuesto a hacer el esfuerzo necesario, claro.)

En las tres entradas anteriores hemos visto diferentes ejemplos (aquíaq y aquí) de cosas que te afectan y que hemos tratado de igual manera. A eso se le llama tener método o seguir un proceso metodológico. Se trata de aplicar una serie de pasos que se repiten para ayudarte a decidir acerca de las cosas que te afectan. Recuerda que no decidir acerca de algo ya es decidir. A veces todos cometemos la torpeza de creer que no decidir va a hacer que las cosas desaparezcan como por arte de magia. Pero no. Las cosas se quedan molestando y apareciendo en el momento más inoportuno.

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Vamos con tres ejemplos más sencillos para los que una entrada es suficiente:

Ejemplo 1

Cosa que ha llegado a tu bandeja de entrada: has anotado en tu aplicación de notas del móvil que tu amigo Manolo te ha propuesto ir dentro de dos fines de semana a esquiar con él y con sus padres. Te costará unos 150€.

Recordemos el mini interrogatorio al que nos sometemos para ayudarnos a decidir:

– ¿Qué es?
– Una oportunidad para aprender a esquiar que acabaría con la mitad de mis ahorros. Tenía pensado gastármelos en un móvil nuevo porque el mío lo tengo casi destrozado. Le he dicho que si no le comento nada antes del viernes es que no voy.
– ¿Requiere acción?
– No. He decidido voluntariamente que no. En frío, como se han de tomar la mayoría de las decisiones.

Acto seguido eliminas la cosa anotada, la “captura”. A la basura. Ya está aclarada, lo cual quiere decir que ya has decidido sobre ella y la has eliminado de la bandeja de entrada.

Ejemplo 2

Segunda cosa que ha llegado a tu bandeja de entrada, esta vez de manera automática: has recibido un email con una oferta de un curso intensivo gratuito de inglés de dos semanas durante el próximo verano para preparar el B2. Lo ofrece la Concejalía de Juventud de tu ciudad.

– ¿Qué es?
– Una nueva oportunidad de obtener una acreditación de idiomas que voy a necesitar seguro antes o después.
– ¿Requiere acción?
– Como todavía falta mucho tiempo y mi familia aún no ha decidido cuándo nos iremos de vacaciones, considero que de momento no requiere acción. Pero no quiero olvidarme del asunto, porque si se dan las circunstancias y me veo con ganas, me vendría muy bien hacer ese curso.

Nos encontramos ante una situación nueva. Hay algo que no vas a tirar a la basura pero con lo que no quieres o no puedes comprometerte en este momento. Lo que realmente necesitas es que tu sistema te lo recuerde con cierta frecuencia para que puedas reevaluarlo de nuevo, es decir, para que en otras circunstancias vuelvas a decidir sobre él. Para esas cosas GTD tiene un lugar llamado INCUBADORA, también llamada lista ALGÚN DÍA TAL VEZ. Es ahí donde tienes que anotar: “curso inglés verano Concejalía de Juventud”.

– ¿Y cuál es la diferencia entre meter esa cosa en la incubadora y dejarla pasar de largo?
– Muy buena pregunta. La diferencia es enorme y tiene que ver con la SENSACIÓN DE CONTROL que te da el saber que no tienes que hacer el esfuerzo de acordarte de las cosas. Gracias a la metodología que estamos empezando a usar (GTD), nos aseguramos de que cada semana echaremos un vistazo a esa incubadora y podremos decidir si enviamos las cosas incubadas a la basura, las dejamos ahí para el próximo vistazo o las ponemos en marcha. Recuerda que para ponerlas en marcha necesitamos identificar una SIGUIENTE ACCIÓN, como ya vimos en los ejemplos de las entradas anteriores.

Ejemplo 3

Tercera cosa que ha llegado a tu bandeja de entrada también de manera automática: has recibido un email con un pdf adjunto. Es un pdf de la revista del instituto del año pasado que no tenías. Te la dieron en papel pero se te ha perdido. En ella aparece un texto que tú escribiste y un amplio reportaje de fotos del viaje de estudios al que fuiste.

– ¿Qué es?
– Es un recuerdo de uno de mis mejores años en el instituto.
– ¿Requiere acción?
– No. No quiero hacer nada en concreto con él.
– ¿Lo quieres tirar a la basura?
– No.
– ¿Lo quieres tener a la vista cada semana para decidir sobre él?
– No. (Nota: si hubieras respondido «Sí» lo llevarías a la INCUBADORA / ALGÚN DÍA TAL VEZ).
– ¿Lo quieres conservar en lugar seguro por si algún día lo quieres recuperar o alguien te lo pide o se te ocurre imprimirlo o lo que sea?
– Sí.

Nos encontramos otra situación nueva. Si antes necesitabas una INCUBADORA (un “lugar”, una lista, en la que apuntar las cosas que no requerían acción por tu parte pero querías tenerlas a la vista de manera casi automática para volver a decidir sobre ellas), ahora necesitas un ARCHIVO. En este caso concreto un ARCHIVO DIGITAL bien nombrado y ordenado que te permita localizar con facilidad lo que hayas decidido colocar en él. En otras entradas futuras del blog te explicaré cómo construir tu propio sistema de archivo físico y digital. De momento, para simplificar, te diré que vas a crear una carpeta en tu ordenador llamada, por ejemplo, “Instituto curso 18/19” y vas a colocar ahí el pdf que te ha llegado en el email.

No te preocupes si una vez llegados hasta aquí todo esto te parece complejo. Lo es. A todos los que usamos esta metodología nos ha parecido compleja al principio. Incluso imposible. Pero funciona, te lo aseguro. A veces, cuando nos enfrentamos a cambios que cuestan trabajo creemos que va a ser peor el remedio que la enfermedad. Pero una vez pasado el momento crítico, las cosas mejoran mucho.

En total hemos visto seis ejemplos diferentes para hacerte una idea de cómo puedes empezar a funcionar de aquí en adelante. Seguiremos con la serie analizando y explicando otros hábitos necesarios. De momento hemos visto tres:

  1. Capturar: anotarlo todo.
  2. Aclarar: decidir sobre lo que tenemos anotado.
  3. Organizar: llevar al lugar adecuado el resultado de nuestras decisiones. Aquí hemos creado diferentes listas: siguientes acciones, incubadora, papelera o archivo.

Nunca había escrito una entrada tan larga, así que si has llegado hasta aquí te doy las gracias y la enhorabuena.

Hay personas que explican estas cosas mejor que yo. Es el caso de Marta Bolívar. En su blog podrás aprender mucho y complementar lo que yo te voy contando aquí.

Te deseo un buen 2020. Tratemos de no perder la cabeza del todo.

Ser un Teenrebv puede ayudarte. Aquí puedes saber de qué va el tema.

Estaré encantado de leer tus comentarios.

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