Tu cabeza va a explotar

Hay cosas que no podemos cambiar. Ni tú, ni yo, ni nadie. Una de esas cosas es el momento de la historia que te ha tocado vivir. Tal vez te parezca una putada que no te hayan dado la oportunidad de elegir. Has nacido en un lugar, en una familia y en un momento que te han “asignado” sin contar contigo. Ese momento es el principio del siglo XXI y ese lugar es donde ahora lees estas palabras.

Y quiero decirte una cosa: has tenido suerte. Y necesito decirte otra: debes tener cuidado. ¿Cuidado con qué? Cuidado con ese órgano que tienes sobre tus hombros y por el que pasa todo lo que ocurre en tu vida: tu cerebro. Debes saber, aunque no te interese por el momento, que no está preparado para lo que estás haciendo con él. Si eres como el resto de las personas de tu edad, tu cerebro está recibiendo cada día más estímulos que los que tus tatarabuelos recibieron en toda su vida. Y casi todos ellos te llegan a través de un dispositivo del que a día de hoy nadie puede prescindir: tu teléfono móvil. No te fíes de quienes te dicen que no lo uses, pero fíate menos todavía de quienes piensan que lo puedes usar como te venga en gana.

Tu cerebro es como es porque ha evolucionado durante millones de años con un objetivo claro: la supervivencia del individuo y, como consecuencia, la supervivencia de la especie. Por eso hoy yo estoy escribiendo estas palabras y tú las estás leyendo, porque nuestros antepasados fueron capaces de sobrevivir. Para poder lograrlo, el cerebro debió responder adecuadamente a todos los estímulos que recibía del entorno. Algunos de ellos eran peligros de los que había que escapar y otros eran oportunidades que había que aprovechar. Todos ellos llegaban en forma de sonidos y cambios en el entorno a los que debíamos dar respuesta de inmediato. Imagina a tu familia de hace 20.000 años escuchando un ruido extraño a la entrada de la cueva en la que pasaban la noche. O imagina a esa misma familia descubriendo un nuevo arbusto lleno de frutos rojos. El primero podía significar un peligro ante el que había que actuar. El segundo podía ser una oportunidad para alimentarse y mantenerse con vida. Puede que te llamen la atención estos ejemplos y que te parezcan absurdos, pero debes saber que el cerebro de esos viejos familiares es el mismo que el tuyo. ¿Por qué crees que es tan complicado no acudir rápidamente al móvil cuando escuchamos el sonido del último whatsapp que te ha llegado o abrir Instagram si ves que tienes un globo rojo con 14 notificaciones? Porque tu cerebro quiere sobrevivir. Él no sabe que no está en la cueva o en medio de la sabana africana. Él solo quiere mantenerse con vida y para eso debe identificar peligros y oportunidades.

Porque tu cerebro quiere sobrevivir. Él no sabe que no está en la cueva o en medio de la sabana africana. Él solo quiere mantenerse con vida y para eso debe identificar peligros y oportunidades.

Confío en ti. Eres un ser humano inteligente y ahora que ya sabes por qué funciona tu cerebro así, seguro que te estás haciendo una pregunta clave: “¿Todo lo que me llega a través del móvil y su interminable secuencia de sonidos y notificaciones es un peligro o una oportunidad?” No, no lo es porque las cosas han cambiado aunque tu cerebro “aún no se haya enterado”. Lo que te llega a través del móvil, en la mayoría de los casos, es información poco relevante para tu supervivencia y, sobre todo, poco relevante para otras cosas que quieres conseguir en tu vida y de las que hablaremos más adelante.

No te pido que dejes de usar tu teléfono. Solo te animo a que te plantees de verdad que puedes usarlo mejor para que puedas tener más control sobre el tiempo que pasas enganchado a él y sobre el tipo de estímulos que tu cerebro recibe. La cabeza te puede reventar más pronto que tarde y creo que merece la pena evitarlo a tiempo.

Te doy dos estrategias para empezar. Es muy sencillo entenderlas pero muy difícil llevarlas a la práctica:

  • Elimina TODAS las notificaciones del móvil. Solo deben sonar las llamadas.
  • Pon la pantalla en blanco y negro (acromatopsia) para que los colores de las aplicaciones y de los globos de aviso no te hagan reaccionar tan rápido.

No son invenciones mías. Son recomendaciones de Sandy Parakilas, ex jefe de Facebook, quien huyó de la compañía por diferentes motivos, uno de lo cuales fue darse cuenta de que el principal objetivo de las aplicaciones es el siguiente: hacer que pases el mayor tiempo posible dentro de ellas.

… el principal objetivo de las aplicaciones es el siguiente:  hacer que pases el mayor tiempo posible dentro de ellas.

Sandy Parakilas

Hay cosas que no dependen de ti y de las que es inútil quejarse.

Hay cosas que dependen de ti y si no empiezas a hacer a tiempo en relación a ellas, también será inútil quejarse después.

Hay que actuar. Ya.

2 Comentarios

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