¿Te apuntas? – Lo que el instituto no te da ni te dará

Estás cansado de que te digan lo que tienes que hacer. No te va mal en la escuela y aún así estás harto de tanta rutina escolar y de la mayoría de tus profesores. De tus padres ni hablamos. Tanto unos como otros se preocupan por ti de una manera que no te gusta. ¿Es que ellos nunca han sido jóvenes o qué? Tal vez tengan razón pero estás hasta arriba de discursitos y tu reacción más habitual ante un profesor o tu padre o madre es reaccionar haciendo la contra o directamente pasando de lo que dicen. De alguna manera son tus “enemigos”. Apruebas. Incluso sacas buenas notas en algunas asignaturas. Sabes que suspender te traería más problemas, así que llevas años aprendiendo lo mínimo que tienes que hacer para que las notas no sean eso: un problema. Al mismo tiempo sabes que algo falla. Te va bien pero hay algo que te inquieta. En realidad bastantes cosas te preocupan: andas la mayor parte del tiempo enganchado al móvil, hace tiempo que te preocupa mucho lo que piensan, dicen y opinan de ti. Algunos familiares y amigos que son unos años mayores que tú te advierten y te repiten: “no te despistes”, “ojo con el inglés”, “cuanto más hagas ahora mejor”, “no te dejes el deporte”… Te dicen una y otra vez que se arrepiente de esto y de aquello y que ahora están tratando de recuperar el tiempo perdido. Pero, ¡qué demonios!, eso sería darles la razón a tus padres y a tus profesores y uno tiene sus principios. Para algo eres un adolescente con todas sus consecuencias.

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Tienes dos caras, como las monedas: la que dejas ver a los demás y la que solo tú conoces. Tienes deseos que no compartes con nadie. Quieres hacer más cosas pero no sabes cómo empezar. Dentro de unos años te gustaría estar trabajando en lo que más te apasiona o estudiando fuera de donde vives ahora aunque lo más seguro es que no tengas ni la más remota idea de lo que quieres hacer de mayor. Es más, no quieres ser mayor. Lo que sí tienes claro es que hagas lo que hagas vas a recoger la cosecha de lo que ahora estés sembrando. Y tienes la sensación de estar sembrando pocas semillas. Eres consciente ello pero no te apetece pararte a pensar en ello. Mejor actualizar tu cuenta de Instagram con una historia nueva esperando me gustas o algunos comentarios. Pero incluso se te pasa por la cabeza que siembras tan poco que cuando pase ese puñado de años te tendrás que conformar con lo que no quieran los demás, los que sí han sembrado. No son mejores que tú, ni más listos. Pero hay algo que desde ya os está alejando, os está diferenciando. Y yo te hago una pregunta: ¿Empezamos a sembrar ahora? ¿Nos “olvidamos” de profesores, padres y madres y de sus discursitos y lecciones y empezamos a tomar las riendas de nuestra vida? Sinceramente, ¿no crees que puedes ser una persona joven que es capaz de:

  1. organizar mucho mejor tu tiempo,
  2. mejorar tus resultados escolares y de aprender más,
  3. ser un chico o una chica activa que hace actividad física unos cuantos días a la semana,
  4. dejar de poner excusas que tú mismo dejaste de creer hace tiempo,
  5. manejar mejor el teléfono móvil y de sacar lo mejor del mundo digital en el que vives,
  6. decir las cosas más básicas en inglés después de llevar 6 u 8 años aprobando exámenes pero sin decir ni mu,
  7. aprender a comer de forma saludable y a disfrutar de la comida, al mismo tiempo que evitas esos problemas de salud que ya estás viendo a tu alrededor en muchos de tus familiares?

Todo eso es posible y lo mejor de todo: es compatible con seguir disfrutando de todo lo que te gusta sin aguantar tanto discursito de padres y profesores.

¿Te apuntas?

2 Comentarios

  1. Cristóbal 17 marzo 2020 at 10:28

    Genial!

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    1. admin 17 marzo 2020 at 11:19

      Gracias Critóbal.
      Un saludo

      Responder

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